Gregory Porter

HACE TIEMPOCuando uno quiere escuchar música de verdad busca que sea aquella que nace de lo más profundo del corazón, aquella que le hace erizar la piel y que le hace sentirse en un espacio, en un contexto completamente diferente. Así, cuando echo la vista atrás recuerdo algunos locales a los que iba para sentirme tranquilo, para escuchar música diferente, mi música.

Aquellos lugares tenían una magia especial. Podrías tomarte algo con los amigos y tener una conversación larga porque el local cerrada muy pero que muy tarde. Podías hojear un periódico, revistas actuales y también atrasadas e incluso podías tomar algún libro de una estantería que quería ser una especie de mini biblioteca en la que podías dejar y tomar libros.

Las risas se mezclaban con conversaciones serias, literariasfilosóficas, intrascendentes, el tintineo de copas en otras mesas, el olor a café y el humo del tabaco que ahora ha sido desterrado de todos los locales. Pero lo mejor de todo era que, mientras hablabas o, como me pasaba en ocasiones, cuando estaba solo en la mesa tranquilamente, leyendo o escribiendo, sonaba la música.

Aquellos locales a los que iban tenían la particularidad y la personalidad para poner una música de fondo que no molestara, música que invitaba al acercamiento, a la intimidad, a una manera de hablar que casi parecía que susurrabas al oído porque, si hablabas más alto, todo el mundo podría escuchar lo que decías.

Esos locales con personalidad son los que me han gustado toda la vida y han sido especiales porque, muchas veces también organizaban conciertos en directo en los que el que el chill out, jazz o el blues eran los protagonistas. Así, los sonidos del saxofón, la trompeta, las voces blancas que querían ser negras y las negras que sonaban de maravilla se mezclaban con el sonido de la barra del bar que servía copas, pequeños murmullos, aplausos y movimientos del cuerpo sentados en sillas mientras escuchábamos las melodías que sonaban de los instrumentos, que te llegaban dentro.

Esos momentos son inolvidables, quedan grabados dentro de ti y, sobre todo, la música que va unida a esos momentos no se olvida y buscas a lo largo de tu camino esas melodías que recuerdan aquellos momentos, aquellos instantes en los que te sientes bien, en los que el aroma a café, conversaciones, sonrisas y, en ocasiones amores, fueron llenando tu vida, tus momentos.

Me gustaría decirte algo en secreto pero estamos demasiado alejados para poder hacerlo. Sin embargo, si mueves la cabeza un poco hacia delante y te acercas a mi te diré que escuches un poco más cerca, te diré que esto que suena me gusta, como me gusta que estés escuchándolo, como me gustas tú.

Te dejo con Gregory Porter.

Bye

© La Mirilla Curiosa

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