Enya

AH DEL BARCO, ESTAMOS AQUIIIIIIIMe adentro en el bosque dejando atrás la civilización y camino paso a paso hasta que cualquier signo de otro ser humano desaparece. Es entonces cuando siento realmente que estoy en el lugar que deseo. Las hojas van cayendo poco a poco con la llegada del otoño y la naturaleza está llena de colores que, hasta esa estación, no habían aparecido.

El viento hace danzar las copas de los árboles mientras las hojas caen y los sonidos de estas, mientras van llegando al suelo de las ramas de los árboles desnudas,  del propio aire bailando alrededor del cuerpo, entre mi pecho, enfriando mi cara, crean una melodía única e inolvidable.

Es una visión tan hermosa, onírica, que no parece real. Casi parece que pueden aparecer seres de los que sólo tenemos constancia en los libros en los que los duendes, los elfos, las hadas, dragones y otros seres fantásticos se van mezclando entretejiendo historias inimaginables que nos hace soñar, que hace que nuestra mente vaya mucho más allá, deseando ser los protagonistas de esas aventuras.

La voz de Enya, como sonido de fondo de estos pensamientos, hace que las imágenes sean mucho más nítidas. Desde que apareciera a finales de los 70 como Clannad y, posteriormente, hasta el día de hoy en solitario, esta mujer ha creado un universo propio que identificamos inmediatamente cuando empezamos a escuchar la a través de los altavoces.

Muchos de nosotros hemos crecido acompañados de su música, que nos trasportaba a esos paisajes irlandeses, a esas aventuras increíbles que soñábamos de niños, a lugares que deseábamos que fueran realidad, que existiesen. Así, su voz era parte de la naturaleza, de la salida del sol y también de la luna llena que iluminaba las noches y hacía que saliesen esos seres fantásticos.

Pero también Enya tiene esa capacidad para incluir en sus discos temas únicamente musicales, carentes de toda voz. Sin embargo, esos mismos temas son los que hacen que sus discos sean redondos, que no sean únicamente un tema musical más para completar un disco. Ella los cuida, los mima como a los niños pequeños, para que crezcan fuertes, para que sean sabios, para que sean ellos mismos.

Enya es música, es una artista, es esa voz que te habla al oído, que te canta y cuyo sonido se queda grabado en tu mente para siempre, porque deseas que no se acabe nunca su melodía, porque deseas volver a escucharla.

© La Mirilla Curiosa

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