Camela

Necesito escribir esto, me guste o no me guste, “sorry”. La historia de la música española es la que es, con sus grupos o artistas geniales, buenos, regulares, mediocre y malos de necesidad, según criterios personales y del público. Ahí, en cuanto a público, nadie sabe qué puede pasar.

Y en estas se presentó Camela. Él con bigote de los 80, rizos, camisa y pantalón, que parecía más de mercadillo que de otra cosa, y ella, muy dulce y cándida, con voz aguda, casi de Bollywood, pero que jamás llegaría a los tonos de las actrices indias. El tercero en discordia, del que nadie se acuerda y que tocaba los teclado al estilo de la música de los coches de choque.

Un estilo que mezclaba Tecno,Pop,Flamenco pimpinelesco y más, que dejó a todos alucinados, como diciendo: pero ¿esto qué es? Y claro, pelotazo: Escúchame, compréndelo, es imposible nuestro amor… o Cuando zarpa el amor… y las “patatas” de muchos pechos dijeron: Esto me llega dentro.

Llenos a mansalva, discos vendidos como churros y a mogollón. La peña, nonainonaino, cantando y bailando a ritmo de los teclados celestiales del Tecno-Flamenco y las canciones de amores y desamores a flor de piel, exagerados, desparramados sobre el público y seguidores del grupo.

Aquello fue una montaña que subía y subía sin parar, éxito tras éxito. Yo mismo conocí a una chica que se moría por las canciones de Camela e iba a todos sus conciertos, fueran donde fueran. Eso, creo, tiene que ser malo para el cerebro.

Pero como toda montaña que se sube, luego hay que descenderla y la caída puede ser mortal. En este caso no fue tanto. Yo creo que se dieron cuenta de que aquello iba camino de un descalabro monumental y decidieron retirarse durante bastante tiempo, separación incluida.

Ahora han vuelto porque, claro, por separado no vendían nada. El rollo Pimpinela, versión Tecno- Flamenco de Camela era lo que era y lo que vendía porque estaban los dos juntos. ¿Volverán a ser aquel grupo que llenaba estadios y bolos de fiestas de grandes ciudades y pueblos o todos se quedará como estaba ahora? No lo sé, no depende de mí.

Por ahora todo está en una calma tensaporque entregué mi corazón a la mujer que quiero yo. ¡Ay! ¡Qué no era esto lo que quería decir! Ya leéis. en el fondo, Camela se ha introducido en todos los cerebros del mundo… En el tuyo también o ¿qué pensabas?.

Abrazos musicales.

© La Mirilla Curiosa

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