1974 – Historia de un Hit Volumen XVI

—Oiga, jefe.

—Dime, pimpollo.

—¿Eh?

—¡Cuánta ignorancia social, por Dios! A ver, ¿qué se te ha perdido?

—Pues estaba pensando que, muchas veces, no somos conscientes de la música que escuchamos cada día, cada año. Es mucha y llega un punto en que es casi inabarcable.

—¿Sabes qué pasa, chaval? Que no nos damos cuenta de su importancia. En mi época, la música no era tanta como es ahora, pero, a diferencia de hoy día, marcó mucho a la gente, incluso una generación. Los cantantes eran reconocibles y, sobre todo, los temas musicales se mantenían en el tiempo, lo que ha hecho que generaciones posteriores y actuales las sigan tarareando y cantando. Ahora, la mayoría suenan igual o muy parecidas, con lo que es muy difícil recordarlas y ya no te digo a quien las interpreta, que esa es otra. Ahora, la mayoría son voces, pero no artistas. Se ha perdido mucho eso de que el cantante fuera también músico, letrista o ambas cosas.

—Hombre, jefe. Le doy la razón en eso, pero estará conmigo en que ahora hay muchas opciones, estilos y, sobre todo, acceso a músicas del mundo a las que antes era imposible llegar.

—Eso no te lo discuto, pero se ha perdido la esencia de la personalidad del artista, del grupo. Te voy a hacer una pregunta.

—Suéltela, jefe.

—Además de los nombres de grupos y artistas que suenan en las radiofórmulas de turno, ¿puedes decirme el nombre de diez grupos o cantantes actuales?

—Claro, jefe. Vera…

—Venga, dime el primero.

—Sí, hombre. Este…

—¿Qué?

—Es que…

—Ni papas, ¿verdad?

—¡Porras! Pero seguro que, si yo le pregunto por alguno de su época, no se acuerda de casi ninguna.

—¿Me estás retando? Vale, pregunta chaval.

—¿En serio?

—Claro.

—Luego no me vacile.

—¿Tienes miedo?

—La madre que lo…

—Chaval…

—Vale, vale. A ver… sí, lo tengo: 1974

—Mira, en ese año nació un amigo mío. Alejandro. Y recuerdo perfectamente lo que sonaba en esa época: Las Grecas, Juan pardo, Camilo Sesto, Dannny Daniel, Fórmula V, Roberto Carlos, Patxi Andión, Manolo Otero, Jose María Guzmán, Alcatraz y para joder, te digo uno más, Doctor Pop. ¿Qué? Y sin despeinarme.

—Está bien, jefe. Ahí me ha ganado.

—Y por goleada.

—Pero ahora me tiene que poner los temas para escuchar.

—Pues siéntate y disfruta, que voy a buscar en mi discoteca. Enciende el plato mientras los busco y los ponemos para que te culturices, musicalmente hablando.

—Gracias, jefe.

Abrazos musicales.

Alejandro Guillán

La mirilla curiosa

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