Camilo Sesto – Historia de un Hit Voilumen XIV

— Oiga Jefe, ¿Puedo preguntarle algo?

— Lo que quieras. Otra cosa es que te quiera responder o te conteste lo que me de la gana.

— Verá, es que el otro día estuve husmeando entre sus discos de plástico…

— Joder, chaval, contigo no hago nada de provecho para el mundo. De vinilo, son de vinilo.

— ¿Pero eso no es plástico?

— Nada, el mundo llega a su fin, eso seguro. La gente está muy tocada del ala o es que ya no saben ni lo que dicen. Chico, habla bien, con los términos adecuados y puede que hoy aprendas algo nuevo.

— Sí, vale, lo que quiera. Pues lo que le decía, que hurgando en su colección había un tipo con greñas, con una pinta rarísima.

— ¿Pues ahora no caigo? Dime alguna de sus canciones.

— Si aquí tengo el disco. A ver… sí, aquí pone “Perdóname”,

— ¿Me lo puedes acercar? Sigo sin darme cuenta de quién puede ser.

Se lo acerqué al muy cabrón. Se las sabe todas. Esperó disimulando hasta que me tuvo a la distancia de la mano, un poquito más cerca. No vi venir cómo su mano impactaba en mi cara.

— ¡Por el amor de Dios! No le tienes respeto a nada. Te digo que escuches, que oigas, que mires y no me has hecho caso ninguno.

 ¡Hostia, jefe!

— La que te he dado.

— Eso seguro. ¿Pero a qué viene esto?

— Es que hacía tiempo que  no te la habías ganado y hoy tocaba, por inútil musical.

— ¡Coño, cómo pica!

— Y más que debía picarte. ¿Cómo puedes no reconocer a Camilo Sesto? Camilo Sesto es el cantante, compositor, la voz que ha sido una referencia desde los años 60 y que sigue siéndolo, aunque ahora mismo no quede mucho de quién fue.

— ¿Tanto ha sido?

— Y más, pero mucho más. Ha compuesto para los más grandes y ha vendido discos… ¡Puf! Pero es que, además, ha sido el artista internacional, junto con Julio Iglesias, más importante. ¿Sino por qué te crees que lo llamaban “Camilo Super Star”?

— Ya veo que le gusta.

— No chaval, es que me emociono al recordar lo que hizo este pedazo de artista. Tu no lo comprenderás porque estás alelado con el “chunda-chunda”, pero es que hasta que te paras a comprender de verdad la música que se hizo en España en esas décadas y lo que supone para la historia de la música, no serás capaz de entender lo que fue esa época para conocer la actual.

— Pues ahora me ha entrado el gusanillo. ¿Quiere que lo ponga en el tocadiscos?

— Ya estás tardando.

— ¿Por que será que, cada vez que su mano impacta en mi cara, quiero escuchar el disco del que le hablo y es el causante de la hostia?

— Porque tu única neurona despierta y se pone receptiva.

¿A ver si va a ser eso?

— Venga, no perdamos tiempo. 

— Ahora mismo.

Abrazos musicales.

© La Mirilla Curiosa

José José – Historia de un Hit Volumen XIII

— Hola jefe.

— Buenoooo, vienes cargado de discos. ¿Has estado en el rastro?

— Pues la verdad es que sí y no vea la cantidad de LPs que había a la venta.

— ¡Vaya! Si te acuerdas de la terminología. No está todo perdido.

— No se vaya a pensar. De verdad que es complicado escoger entre tanto desconocido.

— Como si ahora fuera diferente. ¿Sabes qué ocurre? Que antes tenías que ir a la tienda de discos y buscar entre muchos discos de vinilo, pero no había infinitos. Ahora te metes en internet y hay una cantidad imposible de abarcar en una vida. Tu piensa: entre los artistas conocidos, los que asoman, los que publican discos, los que sólo publican un tema de vez en cuando, las colaboraciones, todos los tipos musicales habidos y por haber y, sobre todo, el acceso que tenemos para conocer la música que se hace en cualquier parte del mundo. ¿Tu sabes qué es eso? No hay horas en todo el día para escuchar todo lo que se hace.

— Visto así, algo de razón tiene.

— Antes de internet, creíamos que todo lo que se producía en el mundo estaba en las tiendas de discos y sobre todo, soñábamos con visitar las de Estados Unidos, en concreto Nueva York, donde se cocía mucho, o Londres o París. Parecía que no se hacía música en ningún otro lugar del mundo. ¿Cuánta ingenuidad! A ver,  ¿qué me has traído hoy?

— Pues la verdad es que no tengo ni idea. He tomado una decisión. Ya que, según usted, soy un desastre musical…

— Que lo eres.

— Y no tengo ni idea…

— Que no la tienes.

— Pues eso, para curarme en salud, lo que voy a hacer a partir de hoy es compra discos por lotes, traérselos y que usted me ilustre con su sabiduría.

— Noto cierto “tonito” de vacile.

— Para nada, jefe, para nada.

— No sé, no sé. A ver que has traído.

— Espere que los saco de la bolsa.

— ¡Ostras! Esto sí que no me lo esperaba. Bueno, si has comprado un lote es normal que no me lo esperara. ¿Tu sabes quién es este cantante?

— ¿José José? Ni papas.

— Si es lo que yo te digo. Tu te quejas de las collejas que te doy, pero es que te las ganas a pulso, de verdad.

— Por eso no voy a elegir los discos nunca más y así me evito su mala leche. A ver, ilústreme sobre este cantante.

— Escucha, ignorante. José José, para los que sabemos de música, conocido también como “El príncipe de la canción” es uno de los más grandes cantantes, autores y productores mexicanos que ha dado la historia de la música.

— Eso es una buena carta de presentación.

— Es uno de esos artistas que lo han conseguido todo, pero currando de verdad, como se hacía antes. Que venga de una familia de músicos sólo le sirvió para meterle el gustillo en el cuerpo, pero si no trabajas… olvídate.

— Eso es bueno.

— Además, es de los que ha creado escuela. Fue actor y ese tipo de interpretación actoral la utilizó en su manera de cantar y de hacer los vídeos de sus temas musicales. Claro, como se hizo famosos a nivel mundial, muchos otros cantantes y artistas imitaron ese estilo tan particular.

— ¡Caray!

— Este tío ha vendido, según parece, más de 250 millones de discos, ha ganado premios como para decorar una casa. Y lo de siempre, varias esposas, hijos, todo. Su vida es una película, imagino que con sus altos y sus bajos. Lo que sí es cierto es que no se puede entender la historia de la música internacional latina sin que José José exista en ella.

— Pues nada jefe, lo mejor va a ser escucharle, que ya me está entrando el gusanillo. Voy a limpiar los discos mientras prepara el equipo musical y así los escuchamos todos. Creo que va a ser una buena sesión de música.

— Seguro que sí.

Abrazos musicales.

 

© La Mirilla Curiosa

Andrés Suárez

Los cantautores parece que han vuelto, pero no de la misma forma que lo hicieron algunos artistas que consiguieron un “boom” a finales de la década de los 90 del siglo XX y los primeros años de la década del nuevo siglo XXI. Esta vez parece que se van haciendo un hueco de manera más progresiva y, así, mantener un nivel musical y un lugar dentro de la difícil industria musical.

Como ocurre con otros artistas, Andrés Suárez estácurtido dentro y fuera de España. Por supuesto, también tiene experiencia en tocar en todo tipo de locales, incluida la calle, como lo han hecho muchos de los que, más adelante, han conseguido triunfar. Una de las premisas de Andrés Suárez es que el público disfrute y que sea una parte activa de sus directos, dejando de ser únicamente un mero oyente de las historias que canta. Leer más “Andrés Suárez”

Rozalén

_MG_4310Rozalen es como un “quejío“, algo que sale de lo más profundo, algo grande que pocos pueden mostrar y hacer oír. Una cantante con personalidad, cantautora y de la que podemos decir que tiene un momento en la que sonaba en todas las radiofórmulas y, de pronto, se apagó, se diluyó en no se sabe porqué. Oyes la voz de Rozalen y escuchas a una artista española, con una voz clara, nítida, con personalidad y con bastante que decir.

No, no es uno de esas caritas o grupos  burbujas. Es muy buena y su directo es potente y en él se ve claramente que hay un bagaje musical detrás, que es buena y que, para nada, su tiempo parece caduco. Yo no soy aquí nadie para decir que tenga que reaparecer por arte de magia, pero sé diferenciar entre algo malo, entre lo de siempre, entre algo bueno y aquello que marca la diferencia, que no tiene porque llevar a multitudes. Rozalen está en este último. Leer más “Rozalén”