Mäbu

¿Quién es Mäbu? Es  María Blanco, quien lo creo en  2008 quien, además de cantar, componía todas las canciones. Después, al hallar complicidades musicales con Txarlie, comenzaron a recorrer España con sus directos, afianzándose como grupo y sobre todo, dando a conocer un estilo propio reconocido y reconocible, además de crecer ante un público que los sigue.

La primera vez que supe de ella fue a través de una entrevista de radio. La nombraron, escuché su voz junto a la guitarra de Txarlie y no pude despegar la oreja del aparato.

Tiene todo lo que a mí me gusta como artista: una magnífica voz en disco, pero mejor en directo; unas letras que son casi poemas para ser cantadas, profundas, con contenido; un sonido mágico que te va envolviendo tema a tema y que, cuando termina, te deja huérfano de más; un compañero musical con el que se complementa y unos músicos que da gusto escuchar; una presencia natural, magnética, que trasmite lo mismo que su voz; bagaje musical de los de verdad, de los que se curran con kilómetros de carretera, garitos y locales en los que uno se curte a base de conciertos para pocos o muchos, pero de los que se aprende y dejan poso para seguir un camino marcado cuerda a cuerda, nota a nota, canción a canción.

Otro punto para poner en valor a esta artista es que es de las que colabora con nombres reconocidos y a la que buscan para colaborar, pero no es de las que tiene una repercusión en los medios, todavía. Son de esas artistas que están pero que no lo parecen; que son esenciales, pero que no lo pregonan; que saben que son buenas, pero que no se dedican a exhibirlo; que deberían tener una repercusión que no tienen, pero que tendrán seguro.

Poco más puedo decir de este maravillosa artista, de este grupo, de este descubrimiento personal que me encanta y guardo entre mis favoritos. Por cierto, que sea la hija de los reconocidos Sergio y Estíbaliz es algo que no es relevante porque ella brilla con luz propia.

Gracias por tu música, de corazón.

Abrazos musicales.

© La Mirilla Curiosa

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Marina Sorin

Marina Sorin es uno de esos nombres, una artista, que mis oídos descubrieron por Internet, tecleando y buceando entre vidrios y publicaciones en muros y páginas musicales. Siempre me ha gustado encontrar algo diferente, que despierten nuevas sensaciones en mi interior, entre artistas, músicos y no tanto en lo conocido de siempre o bombardeado por las radiofórmulas.

Ella despertó ese interés, quizá porque tenía que ser así y porque, en cuanto escucho las primeras notas de uno de sus temas más recientes y, sobre todo, su voz, tuve que parar a oír lo que me transmitían. Lo hice con calma, con seriedad y, sobre todo, queriendo conocer qué trasmite y aporta; quién es y aquello que la hace distinta a otros artistas o no. Por eso esta publicación es para ella.

Y es cuando te paras a oírla cuando encuentras razones para no dejar de hacerlo. Por un lado, la energía que emana en los directos. Por otro, la conexión que establece con el público y cómo este escucha lo que ella tiene que cantar y expresar en sus letras. Eso me gusta porque indica que no es sólo música bonita o unas letras buenas. No, ella envía un mensaje que llega a un receptor que quiere escuchar lo que ella tiene que decir.

Estéticamente tiene personalidad y lo transmite con una imagen sencilla, pero potente. Tiene ese aire a cabaret de café con algo de circense, pero no se pierde en la parafernalia de la propuesta. El conjunto de la escena, con su teatralidad, en la que incluso el vestuario aporta una mayor circularidad al conjunto, es parte esencial en aquello que dice y canta.

Si bien es cierto que es una artista, como le ocurre a otras, que tiene una trayectoria musical de largo recorrido y que los pequeños espacios no le son ajenos, también es de esas personas que se han granjeado el afecto de otras personas dentro del mismo gremio y no es raro verla compartir escenario y grabaciones con nombres importantes, conocidos o relevantes dentro del mismo universo musical.

Creo que escuchar y degustar su música es algo que nos hace sentir que, en muchos casos, más de los que creemos, las cosas se pueden hacer muy bien y este es un ejemplo de ello.

Os invito a conocerla un poco más más con una compilación de varios vídeos de ella, en los que podréis apreciar su versatilidad y fuerza, cómo transmite desde su interior a tu corazón.

Abrazos musicales.

© La Mirilla Curiosa

José José – Historia de un Hit Volumen XIII

— Hola jefe.

— Buenoooo, vienes cargado de discos. ¿Has estado en el rastro?

— Pues la verdad es que sí y no vea la cantidad de LPs que había a la venta.

— ¡Vaya! Si te acuerdas de la terminología. No está todo perdido.

— No se vaya a pensar. De verdad que es complicado escoger entre tanto desconocido.

— Como si ahora fuera diferente. ¿Sabes qué ocurre? Que antes tenías que ir a la tienda de discos y buscar entre muchos discos de vinilo, pero no había infinitos. Ahora te metes en internet y hay una cantidad imposible de abarcar en una vida. Tu piensa: entre los artistas conocidos, los que asoman, los que publican discos, los que sólo publican un tema de vez en cuando, las colaboraciones, todos los tipos musicales habidos y por haber y, sobre todo, el acceso que tenemos para conocer la música que se hace en cualquier parte del mundo. ¿Tu sabes qué es eso? No hay horas en todo el día para escuchar todo lo que se hace.

— Visto así, algo de razón tiene.

— Antes de internet, creíamos que todo lo que se producía en el mundo estaba en las tiendas de discos y sobre todo, soñábamos con visitar las de Estados Unidos, en concreto Nueva York, donde se cocía mucho, o Londres o París. Parecía que no se hacía música en ningún otro lugar del mundo. ¿Cuánta ingenuidad! A ver,  ¿qué me has traído hoy?

— Pues la verdad es que no tengo ni idea. He tomado una decisión. Ya que, según usted, soy un desastre musical…

— Que lo eres.

— Y no tengo ni idea…

— Que no la tienes.

— Pues eso, para curarme en salud, lo que voy a hacer a partir de hoy es compra discos por lotes, traérselos y que usted me ilustre con su sabiduría.

— Noto cierto “tonito” de vacile.

— Para nada, jefe, para nada.

— No sé, no sé. A ver que has traído.

— Espere que los saco de la bolsa.

— ¡Ostras! Esto sí que no me lo esperaba. Bueno, si has comprado un lote es normal que no me lo esperara. ¿Tu sabes quién es este cantante?

— ¿José José? Ni papas.

— Si es lo que yo te digo. Tu te quejas de las collejas que te doy, pero es que te las ganas a pulso, de verdad.

— Por eso no voy a elegir los discos nunca más y así me evito su mala leche. A ver, ilústreme sobre este cantante.

— Escucha, ignorante. José José, para los que sabemos de música, conocido también como “El príncipe de la canción” es uno de los más grandes cantantes, autores y productores mexicanos que ha dado la historia de la música.

— Eso es una buena carta de presentación.

— Es uno de esos artistas que lo han conseguido todo, pero currando de verdad, como se hacía antes. Que venga de una familia de músicos sólo le sirvió para meterle el gustillo en el cuerpo, pero si no trabajas… olvídate.

— Eso es bueno.

— Además, es de los que ha creado escuela. Fue actor y ese tipo de interpretación actoral la utilizó en su manera de cantar y de hacer los vídeos de sus temas musicales. Claro, como se hizo famosos a nivel mundial, muchos otros cantantes y artistas imitaron ese estilo tan particular.

— ¡Caray!

— Este tío ha vendido, según parece, más de 250 millones de discos, ha ganado premios como para decorar una casa. Y lo de siempre, varias esposas, hijos, todo. Su vida es una película, imagino que con sus altos y sus bajos. Lo que sí es cierto es que no se puede entender la historia de la música internacional latina sin que José José exista en ella.

— Pues nada jefe, lo mejor va a ser escucharle, que ya me está entrando el gusanillo. Voy a limpiar los discos mientras prepara el equipo musical y así los escuchamos todos. Creo que va a ser una buena sesión de música.

— Seguro que sí.

Abrazos musicales.

 

© La Mirilla Curiosa

Sarah Vaughan

Sarah Vaughan es una dama del jazz con mayúsculas. Una de esas mujeres negras que, en la década de los 40, cuando en 1942 tenía 18 años, se notaba que iba a tener algo que decir en el mundo de la música. Y lo hizo ganado una edición del Apollo Theatre Amateur Night. en 1943 fue la telonera de Ella Fitgerald. Sigue leyendo “Sarah Vaughan”

Elefantes

Elefantes es la historia de un renacimiento, de cómo un grupo que fue una referencia musical durante, más o menos, la mitad de la década de los 90 hasta la mitad del 2000, momento en el que dijo adiós, desapareciendo del panorama durante demasiado tiempo, tanto que nadie parecía creer en su vuelta o que alguna vez hubieran existido, hasta su reaparición en 2013. Sigue leyendo “Elefantes”

Modestia Aparte

Soy de los que opina que, en ocasiones, más de las creemos, segundas partes nunca fueron buenas y que cuando en tu trayectoria musical no tienes nada más que aportar, salvo el recuerdo de aquello que te llevó a la fama, lo mejor es seguir en la música en otros campo y ámbitos, haciendo que tu trabajo sirva para que las nuevas generaciones de artistas te tomen como referencia de una época concreta y beban de lo que en ella se creó. Sigue leyendo “Modestia Aparte”