Camela

Necesito escribir esto, me guste o no me guste, “sorry”. La historia de la música española es la que es, con sus grupos o artistas geniales, buenos, regulares, mediocre y malos de necesidad, según criterios personales y del público. Ahí, en cuanto a público, nadie sabe qué puede pasar.

Y en estas se presentó Camela. Él con bigote de los 80, rizos, camisa y pantalón, que parecía más de mercadillo que de otra cosa, y ella, muy dulce y cándida, con voz aguda, casi de Bollywood, pero que jamás llegaría a los tonos de las actrices indias. El tercero en discordia, del que nadie se acuerda y que tocaba los teclado al estilo de la música de los coches de choque. Sigue leyendo

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